—¡Leia! — Caleb la llamó alzando la voz y claramente molesto pero ella se encerró en su coche y lo encendió para posteriormente salir de ahí —¡Maldita sea!
James se soltó de forma brusca del agarre del rubio y lo empujó.
—Eres un maldito imbécil— reprochó y el moreno gruñó al pretender encararlo — Sigues tratándola como algo de tu propiedad, pero no durará mucho— aseguró y estuvo dispuesto a responder a cualquier posible ataque.
El ojiazul apretó sus puños y lo señaló en forma de advertencia —N