Mundo ficciónIniciar sesiónDurante unos segundos nadie dijo nada.
Las palabras de Leonard no se disiparon al caer; permanecieron suspendidas en la sala como un residuo tóxico, impregnándolo todo. No hubo gritos, ni reproches inmediatos, ni movimientos bruscos. Solo una quietud tensa, antinatural, como si cada uno necesitara comprobar primero qué parte del mundo seguía en pie despu&eacut







