La mansión Blake estaba extrañamente silenciosa cuando Valeria descendió por la escalera principal, vestida para la exposición. Nada demasiado llamativo, nada extravagante: un vestido negro sin mangas, elegante y limpio, que caía como agua y marcaba sutilmente su cintura. Su cabello, recogido en una trenza que dejaba escapar algunos mechones. No era una declaración de poder… pero sí de presencia.
Martha la esperaba en la base de la escalera, con ese orgullo silencioso que solo mostraba en mome