Mundo de ficçãoIniciar sessãoValeria tuvo que reconocerlo, aunque le pesara: Leonard tenía un gusto impecable.
El vino era perfecto, la comida equilibrada y el ambiente… tan calculado que resultaba imposible saber si realmente lo había hecho por ella o simplemente era su manera habitual de vivir. Le reventaba admitirlo, pero en aquella mesa todo estaba exactamente en su lugar.






