Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl baño se llenaba de vapor mientras Valeria terminaba de secarse el cabello. La luz tenue hacía brillar el anillo en su dedo como si quisiera recordarle cada dos segundos lo ocurrido anoche. Cada vez que sus ojos se cruzaban con la piedra enorme, una sonrisa nueva —pequeña, indomable, tonta— le aparecía sin permiso.
Leonard entró sin hacer







