Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa puerta se cerró de nuevo con la salida de Martha y, con ella, el último hilo de fuerza que le quedaba.
Valeria permaneció de pie unos segundos, sin respirar, sin pensar, sin parpadear siquiera. Luego, como si alguien hubiera apagado un interruptor interno, las piernas le fallaron.
Cayó de rodilla







