Mundo ficciónIniciar sesiónLeonard no miró atrás.
Cerró la puerta de la villa con más suavidad de la que sentía, como si un gesto brusco pudiera romper algo más de lo que ya estaba roto. El aire cálido de Serand le golpeó el rostro, cargado de sal, de humedad… y de una libertad que en ese momento solo le supo a vacío.







