Mundo ficciónIniciar sesiónEran las siete de la mañana cuando el falcón descendió suavemente sobre la pista privada del aeropuerto de Serand. El sol apenas había salido, tiñendo el horizonte de un dorado húmedo que anunciaba un día caluroso y brillante. La humedad tropical los envolvió en cuanto descendieron la escalerilla, como un abrazo cálido que Valeria no estaba preparada para recibir tan temprano.







