~ Amalia ~
Las palabras de Marcus se clavaron en mi pecho como astillas de cristal.
El mundo a mi alrededor, con sus abogados de trajes caros y periodistas hambrientos de escándalo, se desvaneció completamente.
Solo quedaba la imagen de mi padre, indefenso en aquella cama, conectado a máquinas que apenas mantenían su alma pegada al cuerpo.
Dante me tomó de los hombros antes de que mis rodillas cayeran.
Su mirada era una mezcla de furia pura y una compasión que solo reservaba para mí.
— Marcu