~ Amalia ~
El estruendo de los disparos de los hombres de Marco Moretti se mezclaba con el zumbido ensordecedor en mis oídos.
El mundo se había vuelto borroso, teñido del rojo de la sangre de Dante que empapaba mis manos y del blanco cegador de las luces de las furgonetas que se acercaban.
Mi plan de justicia se había transformado en una masacre de la que yo era la única culpable.
Dante estaba pálido, casi gris, apoyado contra la piedra fría.
Sus ojos me seguían, pero ya no había amor