Alba despertó sobresaltada, el cuerpo cubierto por un sudor frío y pegajoso que le hacía temblar la piel. Su corazón golpeaba con fuerza contra las costillas, como queriendo escapar. La imagen de aquella noche se repetía en su mente, como una película que no quería dejar de proyectar, en especial con Massimo pululando a su alrededor como nunca antes, aquella traición, el dolor, la humillación y todos los años de sufrimiento que provocaron pesaban sobre sus hombros.
Recordó claramente la mirada