Alba despertó con el aroma del café recién hecho y las risas de los niños en la sala. Después de una semana agobiante, se estiró lentamente, disfrutando de ese momento de paz que pocas veces se daba últimamente.
Era sábado, el día perfecto para dedicarse por completo a ellos. Había prometido preparar un almuerzo especial, y después pasar la tarde en el jardín con juegos o películas. Sin embargo, había algo que no la dejaba estar del todo contenta.
Mientras bajaba las escaleras, vio a sus pequeñ