—¡Bravo, bravo, bravo…! —vuelvo a mi cruda realidad al ver a la persona que esperaba que estuviese frente a mí—, ustedes madrugaron.
Lucero entra y eso hace que sienta un alivio en mi corazón, ahora me siento protegida.
—Qué bueno que las dos amigas sigan siendo amigas, y oficialmente soy su cliente, bueno, es tiempo de que me retire, mi secretaria las llamará para encontrarnos, ya que debemos celebrar.
¿Qué? Este hombre está completamente loco.
—No creo que se pueda, tengo muchas cosas que hac