—Lo lamento, acabo de amenazarla y si no me permitía verte iba a abandonar todo el proyecto con la empresa.
—Perfecto, son cinco minutos y es mejor que te apresures, ya que el tiempo para mí es valioso.
—Gisela, lament...
—No… No, quiero saber qué es lo que lamentas —niego con la cabeza, mi mirada se mantiene fija hacia la suya, sin ninguna emoción y parpadeo—, te quedan tres minutos, y no te conviene desperdiciarlo con cosas personales.
—Quiero entrar al proyecto, pero siempre y cuando tú seas