Momentos después, al terminar una junta de reuniones, firmas y de recontratar a las personas que fueron despedidas de manera injustificada por su hermanastro, Valentino se tomó la libertad de abandonar la oficina e irse a casa. Pero, cuando llegó, cambió de opinión y decidió pasar por un bar que conocía para despejar su mente con un café. Necesitaba tomar algo de aire fresco y salir del encierro de cuatro paredes que le daban un mensaje oculto que no deseaba descifrar.
Al llegar, ordenó a sus h