A Kelly no le importó lo que dijo después de sentir que el corazón bajaba varios cambios para latir de manera normal. Allí se despertó totalmente recordando lo que había ocurrido la noche anterior. Se pasó las manos por la cara para bajar el calor que se había subido de repente. Ya no sentía la molestia entre sus piernas ni el pellizco. Estaba segura de que necesitaba una buena ducha antes de dejar que continuara su mañana y apartar toda evocación.
Había estado tan decepcionada y dolida, tanto