Fueron los segundos más cortos de su vida.
Su cerebro se esforzaba por salir de ese espacio en blanco. En el que se había quedado estancada.
Nada pasaba por su mente.
Quedó paralizada.
Con tan solo una pregunta.
Una pregunta que creyó haber oído mal... ¿no? ¿Se estaba burlando de ella en su momento más angustiante?
La habitación parecía abrumarla. El blanco pulcro de sus paredes se hacía más y más extensa.
Sus oídos casi podían empezar a zumbar con el eco del nombre Killian al final.
Estaba más