Justo cuando había empezado a superarlo, Juanita se puso en contacto conmigo.
Ella era la única amiga que me quedaba después de que Calista se uniera a la Familia Blanco.
Aunque llevábamos más de un año sin hablar, en el momento en que escuché su voz, sentí una emoción inmensa.
Al menos en esta Manada, todavía había alguien que se preocupaba por ella, con quien podía crear recuerdos felices.
Hablábamos cosas del pasado, y su conversación me hizo sentir una alegría que hacía mucho no experimentab