Omar se quedó inmóvil.
Las palabras de Samyra seguían resonando dentro de su cabeza.
—Pero no cambia el hecho de que te casarás con una segunda esposa, ¿o no te casarás?
Quiso responder.
Quiso decir que no.
Quiso decir que cancelaría todo, que rompería la promesa, que la elegiría a ella por encima de cualquiera.
Pero ninguna palabra salió de su boca.
Porque la verdad era cruel.
Y la verdad era que no estaba seguro de poder hacerlo.
Había una promesa. Una deuda.
Una responsabilidad que lo persegu