Omar avanzó hacia Samyra con pasos rápidos y desesperados.
Ella apenas tuvo tiempo de retroceder antes de que él la alcanzara. Sus manos se cerraron alrededor de sus brazos con firmeza, obligándola a detenerse frente a él.
El aire entre ambos ardía.
Sus miradas chocaron violentamente, como olas golpeando rocas afiladas en medio de una tormenta.
Los ojos oscuros de Omar estaban llenos de emociones contradictorias.
Rabia. Miedo. Desesperación.
—Samyra, entiéndelo de una maldita vez —dijo entre die