Zayn soltó una carcajada.
No era una risa de alegría.
Era la risa amarga de un hombre que acababa de comprender hasta dónde podía llegar la ambición.
Adnan permanecía inmóvil, sosteniendo la mirada de su hermano mayor, aunque por primera vez una sombra de incertidumbre cruzó su rostro.
Zayn dejó de reír lentamente.
Sus ojos, normalmente serenos, ahora ardían con una furia que pocos habían visto.
Caminó despacio hacia Adnan.
Cada paso hacía que el silencio dentro de la habitación resultara más pe