El silencio que quedó en la habitación después de sus palabras fue insoportable. Pesado. Doloroso.
De esos silencios que ya no unen a dos personas… sino que muestran la distancia entre ellas.
Samyra seguía sentada sobre la cama, cubriéndose con la bata entreabierta mientras intentaba recuperar el aire.
Sus lágrimas aún descendían lentamente por sus mejillas, y Omar seguía frente a ella, arrodillado, con el rostro húmedo y la respiración temblorosa.
Acababa de besar sus cicatrices. Acababa de llo