Cuando Murad regresó junto a su familia, caminó lentamente por los jardines del palacio.
La noche era tranquila.
El cielo estaba despejado y una suave brisa recorría el lugar, moviendo ligeramente las hojas de los árboles.
Durante unos segundos, Murad se quedó observando aquella escena que siempre había significado seguridad para él.
Sus padres estaban juntos.
Como siempre.
Omar abrazaba a Samyra por la espalda mientras ambos contemplaban el cielo lleno de estrellas. Él señalaba algunas constela