En el departamento
Aquella tarde, el departamento estaba envuelto en una tranquilidad que hacía mucho tiempo no se respiraba.
Los pequeños Murad y Fahriye dormían plácidamente en su habitación después de haber comido, mientras Nassira aprovechaba el silencio para ordenar un poco la sala.
Sonrió sin darse cuenta.
Cada vez que observaba a sus sobrinos, su corazón se llenaba de esperanza.
Después de todo el sufrimiento que habían vivido Omar y Samyra, aquellos dos pequeños eran la prueba de que Alá