—Tengo trabajo. Por favor, aliméntate bien y descansa. Te veré pronto.
Samyra retiró lentamente su mano de entre las de Omar.
Durante un instante él pareció querer detenerla.
Sus dedos incluso se cerraron alrededor de los de ella.
Como si temiera que desapareciera.
Como si temiera despertar nuevamente y descubrir que todo había sido un sueño.
Pero finalmente la soltó.
Omar le dedicó una pequeña sonrisa.
—Volverás, ¿verdad?
Aquella pregunta hizo que algo se moviera dentro de su pecho.
Porque no s