Evans
El mundo se siente demasiado pequeño cuando vuelves a abrir los ojos después de perder la conciencia por unos segundos.
No sé si fueron segundos o minutos. El tiempo aquí dentro ya no tiene forma clara, solo dolor y respiración forzada. Lo primero que registro es el frío del suelo contra mi espalda y el sabor metálico en la boca, como si mi cuerpo hubiera decidido recordarme de golpe que sigo vivo por pura terquedad.
La luz del depósito parpadea arriba de mí, inestable, enferma. El hombre