Isabella
El miedo en los ojos de Ryan no dura mucho tiempo, pero es suficiente para desarmarme por completo.
Porque no es el miedo de un hombre que teme morir.
Es el miedo de un hombre que entiende exactamente lo que viene después de su caída.
Sus dedos encuentran los míos bajo la lluvia, fríos, temblorosos, sin fuerza real, como si el cuerpo ya no estuviera dispuesto a obedecerle. Aun así, el simple contacto me sostiene más que cualquier otra cosa en medio del caos.
Los disparos siguen resonan