Isabella
La pregunta de mi prometido no cae como una simple duda, cae como una decisión, como si en ese instante hubiera dejado de intentar entendernos a los dos para empezar a exigirme a mí una verdad que yo misma he estado evitando mirar de frente durante demasiado tiempo. “¿Te está afectando de la misma forma?” Y lo dice con una calma que no engaña, porque ahora ya no hay espacio para interpretaciones suaves, ahora todo lo que no se diga va a ser igual de revelador que lo que se diga.
Siento