Isabella
No pasa mucho tiempo antes de que vuelva a sentir que el aire cambia otra vez, como si la calma que acababa de construir sobre mis pensamientos fuera solo un espejismo breve que no tenía intención de durar. Escucho voces a lo lejos, pasos más firmes de lo normal, ese tipo de energía contenida que no necesita ser anunciada para que se sienta como una advertencia. Y antes de verlos siquiera, ya sé que están otra vez en el mismo espacio.
Evans y mi prometido.
Juntos otra vez, pero no como