87. Solo estoy cansado
En el pasado ambos habían compartido muchas cosas, entre ellas, una extraña relación de odio y placer, que por qué no recordar ahora que estaba allí en Rusia.
Sergey sintió la cercanía del americano como una maldita invitación a hacerlo él también y eso hizo que ambos invadieran el espacio personal del otro.
—Podrías tener razón en tus palabras, pero no es algo que me apetezca hacer del todo. Sé lo que conlleva portar la corona del rey y no es algo que yo desee para mí.
— Ya no eres el perro de