66. Russell, tienes visitas.
— Entonces cuéntamelo cuando estemos fuera.
Se habían pasado las horas en esa pequeña conversación, se le rompió el corazón al escucharle llorar. Vladímir era su maldita kriptonita, su talón de Aquiles, aquello con lo que podrían lastimarlo.
Era curioso cómo el hombre que se sentía seguro por el simple hecho de creerse invencible y de no poseer debilidad alguna, la encontrara en nada más menos que el joven nieto de Yuri, el hijo de Alexei, su enemigo.
Lo único en lo que pensaba el mafioso Amer