63. Nadie puede ser más importante que yo
El rey tomó el cuello de su reina de manera sorpresiva, azotándolo contra el marco de la puerta del pequeño estudio, olfateándolo, intentando buscar otro aroma sobre su piel, aunque deseando no hacerlo, comportándose como un verdadero demente.
La mirada azul de Ethan, la cual siempre era clara como el cielo, ahora se encontraba oscurecida a causa de los celos.
—Nadie puede ser más importante que yo —susurro en su oído — Tú me vas a decir quién es. ¿Lo has entendido? — llevó los labios por su cu