121. ¿También comercian con hombres?
Su cuerpo entero se estremeció ante la forma que escuchó al hombre jadear y la maestría con la que movía sus manos sobre su miembro y en su trasero, que no tardaría mucho en correrse.
— Córrete — exigió con voz ronca — pasó el dedo pulgar por el glande húmedo del chico y luego siguió extendiendo esa humedad por toda la envergadura de su miembro mientras seguía moviendo con delicadeza los dedos en el interior de su culo — Córrete para mí, Ethan…
Se corrió justo en el momento que él se lo ordenó,