El día de la fiesta llegó. Le había dicho a mi mamá que tenía la ropa perfecta y que se la enseñaría en el momento adecuado. Estaba frente al espejo acomodándome el vestido, era muy hermoso y quise usarlo ya que me lo había comprado Aarón, y él también asistiría. Muchas veces me pregunté ¿si el vestido no era muy exagerado para una fiesta de adolescentes? Pero quería sentirme bien conmigo misma, y la prenda lo conseguía.
—¿Ya estás lista? —preguntó mi madre al entrar a mi cuarto.
—Sí, ¿puedo us