Llegamos a casa sin ningún percance, lo cual me resultó muy extraño. ¿Acaso el director no habló con mis padres? Me encerré en mi cuarto para poder terminar las tareas y dormir temprano, quería olvidarme de este día. Mis padres tocaron mi puerta.
—¿Hija, sigues dormida? —preguntó mi padre.
—Aún no, pasa.
—Necesitamos hablar contigo —se sentaron en mi cama—. El director nos llamó y nos contó lo ocurrido.
—Eso —agaché mi cabeza avergonzada.
—Pondremos una demanda en contra del colegio y la famili