No estaba segura en qué momento me quedé dormida, pero ahí estaba, sobre el pavimento frío, ¿cómo mi cabeza no sintió el golpe? Me levanté frenéticamente y recordé lo que había oído minutos atrás…mi nombre. ¿Estaba alucinando? Me volví a apoyar sobre la pared y detuve por unos segundos mi respiración con el fin de oír algo más que el absoluto silencio.
—Si solo me dejaran salir, mataría a todos, ella no merece todo este sufrimiento —dijo la voz.
—¿Puedes oírme? —susurré, quería que supiera, qui