Megan
—Veamos hasta dónde llegas.
No sonó como una pregunta.
Ni siquiera como un reto.
Sonó como algo decidido de antemano.
Como si ya supiera lo que iba a pasar.
Como si yo solo tuviera que… llegar hasta allí.
No respondí.
No podía.
Él dejó lo que tenía en la mano sobre el escritorio.
Despacio.
Sin prisa.
Como si el tiempo no importara.
Como si supiera que yo no iba a moverme.
—Acércate.
Mi estómago se tensó.
Ya estaba cerca.
Demasiado.
Y aun así…
obedecí.
Un paso.
Luego o