Megan
No dormí.
No de verdad.
Me quedé tumbada, mirando el techo desconocido del salón de Marisa, escuchando ruidos que no eran míos.
Otro frigorífico.
Otro silencio.
Otra vida.
Pero el mismo peso aplastándome el pecho.
Patrick dormía a mi lado, encogido sobre el colchón fino que nos había dejado.
Un brazo rodeando su peluche.
El otro estirado hacia mí.
Como si necesitara comprobar que seguía allí.
No me moví.
No podía.
Porque en cuanto lo hiciera…
todo sería real.
Y no estaba preparada.
L