Megan
No debería haber vuelto.
Lo sabía.
Desde el momento en que leí el mensaje.
Desde el momento en que no lo borré.
Desde el momento en que, en lugar de ignorarlo…
empecé a pensar a qué hora tendría que salir.
La mansión estaba igual que siempre.
Silenciosa.
Perfecta.
Intocable.
Como si nada cambiara nunca allí.
Como si solo cambiara yo.
Llamé.
Esta vez no dudé.
Ni siquiera respiré hondo antes.
La puerta se abrió al instante.
Como si me estuvieran esperando.
Como si supieran que iba a venir.