La foto golpeó el cuerpo de Patricia, cayó al suelo y se dispersó en varias direcciones.
Se agachó y recogió una.
En la imagen, ella estaba inclinada, besando a Alejandro.
A Patricia no le pareció nada grave.
—¡Has dejado en ridículo a la familia López! Jamás imaginé que fueras una mujer tan ligera —escupió Norma con desprecio.
—Antes decías que querías esperar hasta casarnos... pensé que eras distinta. Pero resultó que eres igual de vulgar.
Las palabras de Norma y Facundo le caían una tras otra