Alejandro se dio cuenta de que había hablado de más. Temiendo herir el orgullo de Patricia, intentó explicarse.
—No me molesta que me hayas besado.
En cuanto lo dijo, notó que tampoco era la forma.
Su tono se volvió más seco, marcando distancia.
—Quiero decir... mejor olvidarlo. Como si no hubiera pasado nada.
En ese momento, la llamada se conectó.
Martín solo alcanzó a oír la última parte y, con el olfato para el chisme bien afinado, casi se mete de lleno en la conversación.
—Jefe, ¿no me diga