Capítulo 86.
Capítulo 86
Sarah.
La mañana siguiente no trajo el alivio que esperaba, sino una lluvia persistente que golpeaba los ventanales de la mansión con un ritmo hipnótico. Me desperté sin la angustia habitual en el pecho. No había habido pesadillas, solo un vacío extraño, una calma que me permitía observar la habitación como si fuera un escenario que ya no me pertenecía.
Bajé a la cocina buscando el silencio de los días anteriores, pero encontré a Alejandro. Esta vez no estaba tras el periódico. Esta