Capítulo 68.
Capítulo 68
Alejandro.
La madrugada todavía envolvía la habitación cuando me desperté, pero no quise encender la luz. Me bastaba con la claridad difusa que entraba por la ventana para verla. Sarah dormía a mi lado, con la respiración tranquila y un mechón de cabello oscuro cayéndole sobre la mejilla. Hoy era el día.
Oficialmente, los doce meses del contrato llegaban a su fin, pero para mí ese papel ya era solo ceniza en la chimenea. Hoy empezaba nuestra verdadera vida juntos.
Me acerqué a ella