Capítulo. 33
Capítulo 33
Sarah.
La oscuridad de la habitación de Alejandro no era como la de mi antigua casa. Alejandro se movía en la cama con una dedicación que me confundía. No era solo sexo; era algo que se sentía como una entrega profunda, una forma de poseerme no solo con el cuerpo, sino con el alma.
Miguel siempre había sido un hombre que tomaba lo que quería sin importar si yo sentía algo o no. Alejandro, en cambio, se tomaba su tiempo para complacerme. Me hacía el amor con una ternura que me volvía