Capítulo 10.
Capítulo 10
Sarah.
El vestido negro que me coloqué esta noche era corto y se ajustaba a mi cuerpo de una manera que me hacía sentir expuesta, pero a la vez, extrañamente poderosa.
—¡Deja de mirarte en cada espejo como si fueras un bicho raro, Sarah! —dijo Irene—. Te ves espectacular. Si Alejandro te viera ahora mismo, se olvidaría de los contratos y de su propia cordura.
—Ese es el problema, Irene. Si Alejandro me viera aquí, creo que lo último que haría sería darme un cumplido.
Irene rodó los