Capítulo 11.
Capítulo 11
Sarah.
El aire en el Club se volvió irrespirable. El hombre que se acercaba a pasos acelerados era él, Alejandro no estaba en Chicago. Estaba aquí, y su mirada cruzaba la pista como un rayo directamente hacia nosotros.
Sentí que el agarre de Miguel en mi espalda se volvía más pesado, más asfixiante. Miguel, ajeno a lo que se le venía encima, seguía susurrando palabras que yo ya no quería escuchar.
Pero Alejandro abría paso entre la gente sin apartar los ojos de la mano de Miguel.