La mirada de Carla me atravesaba ante aquella posibilidad que había quedado en el aire, y pronto las miradas alrededor comenzaron a comunicarse entre sí. Todos querían comentar, especular, alimentar el asunto, pero nadie se atrevía a decir una sola palabra en su presencia.
Yo ya había aparecido en las noticias como la “compañera” de Leonardo aquella noche, y ahora estaba allí nuevamente, esta vez como la niñera de su hija y, supuestamente, embarazada. Todo aquello era material perfecto para chi