En cuanto llegué a casa aquel día, tomé mi laptop y empecé a preparar mi currículum.
Tuve que cambiar mi nombre en los documentos. Siempre fui buena con la informática; me habría graduado en esa área si no hubiera perdido la beca en la universidad, así que modificar archivos y ajustar información no fue difícil.
No podía correr el riesgo de que él reconociera mi nombre y me descartara inmediatamente.
Entonces elegí otro. “Helena Lima” sería mi nuevo nombre.
Existía la posibilidad de que me r