Me senté en la cama después del acto, listo para levantarme, pero sentí unas manos abrazando mi torso por detrás.
–Fuiste maravilloso como siempre, no recuerdo la última vez que alcancé un orgasmo así. Quiero esto todos los días a partir de ahora– dijo Carla, apoyándose en mi espalda.
Ella siempre fue adicta al sexo, siempre arrastrándome a tener relaciones en lugares extraños y públicos, y yo, joven y sin memoria de nada, pensé que siempre había sido así. Al principio me parecía excitante, has