Miré sorprendido a Dália porque no la había escuchado decir esas palabras en 3 años, y luego miré a Helena, que sonreía como si no estuviera tan sorprendida, sino muy feliz.
Me levanté de la cama y salí del cuarto con Helena.
–¿Ella… ya te ha llamado mamá antes?– Pregunté en cuanto salimos del cuarto y Helena cerró la puerta.
Se giró y me miró pareciendo un poco nerviosa.
–Ella… me llama mamá cuando jugamos a las muñecas, debe ser eso–
–Hum, ¿y no te gustaría que un niño te llamara mamá?–
Helen